CAG – Consagración al Ángel de la Guarda
Los Ángeles en la Sagrada Escritura
En más de 300 lugares, la Sagrada Escritura habla expresamente de los Santos Ángeles. En su discurso del Angelus el día 1° de marzo de 2009, el Papa Benedicto XVI destacó la importancia de la misión de los Ángeles en el Antiguo y Nuevo Testamento:
En todo el Antiguo Testamento encontramos estas figuras que, en nombre de DIOS, ayudan y guían a los hombres.
Basta recordar el libro de Tobías, en el que aparece la figura del Ángel Rafael, que ayuda al protagonista en
numerosas vicisitudes. La presencia tranquilizadora del Ángel del Señor acompaña al pueblo de Israel en todas las
circunstancias, tanto en las buenas como en las malas.
En el umbral del Nuevo Testamento, Gabriel es enviado a anunciar a Zacarías y a MARÍA los acontecimientos felices
que constituyen el inicio de nuestra salvación; y un ángel, cuyo nombre no se dice, advierte a José, orientándolo en
aquel momento de incertidumbre. Un coro de Ángeles lleva a los pastores la buena nueva del nacimiento del Salvador;
y, del mismo modo, son también los Ángeles quienes anuncian a las mujeres la feliz noticia de su resurrección. Al final
de los tiempos, los Ángeles acompañarán a Jesús en su venida en la gloria (cf. Mt 25, 31).
Una vez que DIOS concedió a los Ángeles un papel tan importante en la historia de la salvación, debemos, también nosotros, darles un lugar en nuestra vida, como el Santo Padre destaca en la conclusión de su discurso:
Queridos hermanos y hermanas, quitaríamos una parte notable del Evangelio, si dejáramos de lado a estos seres
enviados por Dios, que anuncian su presencia en medio de nosotros y son un signo de ella. Invoquémoslos a menudo, para que nos sostengan en el compromiso de seguir a Jesús hasta identificarnos con Él.
La Sagrada Escritura, la Palabra de DIOS, habla no sólo de la misión de los Ángeles, sino también de la naturaleza de ellos. Ella también contesta a la pregunta: “¿Qué es un Ángel?” El Papa Benedicto XVI dijo a este respecto en una homilía el 29 de septiembre de 2007, Fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael:
La sagrada Escritura y la tradición de la Iglesia nos hacen descubrir dos aspectos.
– Por una parte, el Ángel es una criatura que está en la presencia de DIOS, orientada con todo su ser hacia DIOS. Los tres nombres de los Arcángeles terminan con la sílaba «El», que significa «DIOS». DIOS está inscrito en sus nombres, en su naturaleza. Su verdadera naturaleza es estar en Él y para Él.
– Precisamente, así se explica también el segundo aspecto que caracteriza a los Ángeles: son mensajeros de Dios. Llevan a DIOS a los hombres, abren el cielo y así abren la tierra.
– Precisamente porque están en la presencia de DIOS, pueden estar también muy cerca del hombre. En efecto, DIOS es más íntimo a cada uno de nosotros de lo que somos nosotros mismos. Los Ángeles hablan al hombre de lo que constituye su verdadero ser, de lo que en su vida con mucha frecuencia está encubierto y sepultado. Lo invitan a volver a entrar en sí mismo, tocándolo de parte de DIOS.
Tareas para este mes:
Los Ángeles en el Catecismo de la Iglesia Católica
Tenemos un resumen de la doctrina de la Iglesia sobre el mundo angélico en el Catecismo de la Iglesia Católica (Cat. 328-336, 350-352).
Allí podemos leer en primer lugar: “La existencia de los seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente Ángeles, es una verdad de fe” (Cat. 328). “Con todo su ser, los Ángeles son servidores y mensajeros de DIOS. Porque contemplan «constantemente el rostro de mi PADRE que está en los cielos» (Mt 18, 10), son «agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra» (Sal 103, 20).” (Cat. 329). Ellos “son creaturas personales e inmortales” (Cat. 330).
JESUCRISTO no es sólo el centro de los hombres, sino también de los Ángeles: “Cristo es el centro del mundo de los Ángeles. Los Ángeles le pertenecen: “Cuando el HIJO del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus Ángeles…» (Mt 25, 31). Le pertenecen porque fueron creados por y para Él: «Porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por Él y para Él» (Col 1, 16). Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación: «¿No son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?» (Hb 1, 14). (Cat. 331). “Desde la creación y a lo largo de toda la historia de la salvación, los encontramos, anunciando de lejos o de cerca, esa salvación y sirviendo al designio divino de su realización”(Cat. 332).
Por ello, este servicio se refiere al Verbo encarnado y a Su cuerpo en la tierra, la Iglesia. “De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los Ángeles…
Protegen la infancia de JESÚS, le sirven en el desierto, lo reconfortan en la agonía, cuando Él habría podido ser
salvado por ellos de la mano de sus enemigos como en otro tiempo Israel. Son también los Ángeles quienes
«evangelizan» (Lc 2, 10) anunciando la Buena Nueva de la Encarnación, y de la Resurrección de CRISTO. Con ocasión de la segunda venida de CRISTO, anunciada por los Ángeles (cf. Hb 1, 10-11), éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor.” (Cat. 333). “De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de los Ángeles” (Cat. 334).
“En su liturgia, la Iglesia se une a los Ángeles para adorar al DIOS tres veces Santo; invoca su asistencia… y celebra más particularmente la memoria de ciertos Ángeles (San Miguel, San Gabriel, San Rafael, los Ángeles custodios).” (Cat. 335).
“Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. «Nadie podrá negar que cada fiel (bautizado) tiene a su lado un Ángel como protector y pastor para conducir su vida» (San Basilio Magno). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los Ángeles y de los hombres, unidos en DIOS.” (Cat. 336).
Entonces, con razón es válido que: “La Iglesia venere a los Ángeles que la ayudan en su peregrinar terrestre y protegen a todo ser humano.” (Cat. 352).
La veneración de los Santos Ángeles, como hemos visto, es patrimonio común de la Santa Iglesia.
¿Cuál es, entonces, lo específico del Opus Angelorum? A esto nos da la respuesta un artículo publicado en el periódico del Vaticano L’Osservatore Romano del 19 de Marzo de 2011:
Para alcanzar los grandes objetivos de la Obra de los Santos Ángeles, según las indicaciones de la Madre
Gabriela, debemos proponernos:
– vivir como nuestros Ángeles, constantemente en la presencia de DIOS,
– amar el silenciar, el escuchar y el obedecer a nuestros Ángeles de la Guarda,
– practicar la caridad activa y socorrer en cualquier necesidad
– ser siervos de la Reina del cielo, MARÍA,
– buscar nuestra fuerza en la Cruz y en el banquete diario del sacrificio del altar.
Seamos vigilantes, estemos listos, seamos amorosos, por causa de JESÚS, hasta las últimas consecuencias.
Oración de la mañana al Ángel de la Guarda
Mi gran y querido Santo Ángel,
esta mañana quiero saludarte lleno de amor.
Andarás conmigo,
rezarás conmigo
me ayudarás a tener ansia de DIOS,
harás que yo descubra en todas partes lo que es bueno
y me ayudarás a tener solamente buenos pensamientos y
también las palabras apropiadas.
Así el día será grande,
porque tú estás conmigo;
mi buen Ángel.
Amén.