Cartas de formación - preparación a la CAG

CAG – Consagración al Ángel de la Guarda

1a etapa: cuarta carta

4a carta
Querido(a) candidato(a): 

En la carta anterior se presentó la espiritualidad del Opus Angelorum y pudiste aprender que la Obra no busca solamente la veneración a los Santos Ángeles, sino, también, una unión íntima con ellos. Esto se realiza por medio de la Consagración al Santo Ángel de la Guarda y a todos los Santos Ángeles, porque dicha Consagración es una alianza con ellos.

Cuarta carta de formación preparación a la CAG

¿Cuál es el fundamento para una consagración a los Santos Ángeles? ¿Cómo podemos realizarla?
Sobre el sentido de la Consagración al Santo Ángel de la Guarda
Desde nuestro bautismo quedamos unidos a DIOS. Esta unión con DIOS, nos une también a MARÍA, a los Ángeles y a los Santos. Pues, por medio de CRISTO, quien reconcilió todas las cosas en el cielo y en la tierra por la Sangre de Su Cruz (cf. Cl 1,20), fuimos capacitados para “participar de la herencia de los santos, en la luz” (Cl 1,12). Por lo tanto, en CRISTO, estamos unidos de modo especial también a los Santos Ángeles.
La Consagración al Santo Ángel de la Guarda profundiza nuestra unión con él. Lo mismo sucede en la Consagración a los Santos Ángeles, se refuerza nuestra relación con todos ellos. Sobre el sentido de la Consagración al Santo Ángel de la Guarda, los Estatutos de la Obra de los Santos Ángeles explica:
“El sentido de la Consagración al Ángel de la Guarda es la unión estrecha con el propio Santo Ángel de la Guarda, para que su ayuda pueda volverse mucho más eficaz en nosotros y, para que progresemos más rápidamente en el camino hacia DIOS. El Santo Ángel de la Guarda desea emplear toda su fuerza a fin de que nunca más nos apartemos de DIOS. Quiere hablarnos más claramente mediante amonestaciones interiores, estimularnos más para el bien (cf. Cat. 350), advertirnos de los peligros, iluminar nuestra mente, para sumergirnos más profundamente en el conocimiento de DIOS, en el temor de DIOS y en el amor a DIOS, en la grandeza y en el significado de la Palabra de DIOS.
A través de la Consagración al Ángel de la Guarda nos volvemos más dispuestos para realizar todos los servicios de Ángel de la Guarda en la tierra, los cuales se reflejan especialmente en las obras espirituales y corporales de misericordia (cf. Cat. 2447). Ojos y oídos, corazón y manos, se abren más, no solamente para con los Santos Ángeles, sino también, para con nuestros semejantes.” (n. 17)

Requisitos para hacer la Consagración al Santo Ángel de la Guarda
La Consagración al Santo Ángel de la Guarda tiene, principalmente, como objetivo, el bien espiritual de la propia persona. El Santo Ángel de la Guarda nos ayuda, personalmente, en nuestra vida de fe; él nos guía para que podamos vivir, cada vez mejor, la vocación que DIOS nos ha dado y, así, llegar a la salvación eterna. Esto comprende también nuestra santificación personal.
Por lo tanto, los candidatos deben ser idóneos para las áreas fundamentales de la vida cristiana y para la práctica de las virtudes:

  1. Deben ser constantes en la vida de fe y en la recepción de los sacramentos;
  2. Deben tener una vida personal de oración consolidada (por ejemplo: oración de la mañana y de la noche, el santo rosario y lectura espiritual);
  3. Deben tener un conocimiento básico sobre la naturaleza y el servicio del Santo Ángel de la Guarda;
  4. Deben tener una comprensión básica de la espiritualidad de la Obra de los Santos Ángeles y aceptarla de buen grado.

Debe existir un deseo sincero de crecimiento en la amistad personal y en la colaboración con el Santo Ángel de la Guarda, de modo que los candidatos se esfuercen, cada vez más, por tomar sus decisiones y regir sus vidas a la luz de la fe y no según el espíritu y la sabiduría del mundo.

Aqui conviene estudiar también las cartas 71 y 72, como indicado al inicio del curso:

Tareas para este mes:

  1. Haz un esfuerzo en este mes para mantener la perseverancia en tu vida de fe (especialmente en la oración, como p. ej.: rosario diario, la oración del “Angelus”, etc.) y de recibir los sacramentos (si es posible confesión mensual, comunión diaria), mira el párrafo: “Requisitos para hacer la Consagración al Santo Ángel de la Guarda”. 
  2. Los Ángeles eran venerados en la Iglesia desde el inicio. Para eso, por favor, medita en la Biblia: Hechos de los apóstoles 12,1-17. 
  3. Continúa rezando, diariamente, las oraciones ya indicadas en las últimas cartas de formación. 
  4. Intenta en la oración personal y en el hablar con tu Ángel, ir creciendo en la amistad y en el amor para con él.

La unión al Ángel
El Ángel de la Guarda es un regalo del amor de DIOS. Si nosotros mismos hubiéramos tenido la posibilidad de escoger a nuestro Ángel de la Guarda, ciertamente no habríamos encontrado otro mejor que aquel que DIOS nos ha dado en Su infinita Sabiduría. El Ángel, al recibir la misión divina de custodiarnos, estará siempre con nosotros. Por tanto, deberíamos tener un gran deseo de unirnos aún ¡más profunda y conscientemente a él! La Consagración es una forma concreta de tal unión más profunda. Por eso, es bueno presentar más claramente lo que de hecho es una Consagración.
Una “consagración” es un acto en el cual el creyente confía y se encomienda a sí mismo y su vida a DIOS o a los Santos. El fundamento de este acto es la unión con DIOS, que se inicia en la recepción del sacramento del santo Bautismo. Una consagración es inspirada por el deseo de honrar a DIOS o a los Santos y, por medio de eso, progresar en las virtudes. Las Consagraciones conocidas en la Iglesia son: al Sagrado Corazón de JESÚS, a MARÍA y a su Inmaculado Corazón y también a los Santos Ángeles, como por ejemplo, a San Miguel Arcángel, que es venerado en muchos países como patrono o protector del pueblo.
En la mayoría de las veces, el deseo de la consagración viene de la propia persona. Sin embargo, puede también suceder que el propio cielo pida la consagración. Así, Nuestra Señora pidió en Fátima, Portugal la consagración del mundo, especialmente de Rusia, a su Inmaculado Corazón y dio grandes promesas al respecto. Se sabe que el colapso del comunismo, como sistema, a finales del siglo XX, se debe, principalmente, al cumplimiento de la petición de MARÍA. El 25 de marzo de 1984, el Papa San Juan Pablo II consagró, en la Plaza de San Pedro, en Roma, el mundo y especialmente Rusia al Inmaculado Corazón de MARÍA. Posteriormente, en menos de seis años, el 9 de noviembre de 1989, el muro de Berlín fue derribado y, como resultado de eso, Rusia y los países de la Europa Oriental se libraron del yugo del comunismo, prácticamente, sin derramamiento de sangre. Las mencionadas consagraciones al Sagrado Corazón de JESÚS o a Nuestra Señora trajeron muchas gracias a la Iglesia y a la humanidad.

La importancia de una alianza con los Santos Ángeles
No sólo MARÍA, sino también los Santos Ángeles pueden pedir una consagración. Esto sucedió en una visión que Santa Margarita María Alacoque relata en su vida. Ella escribió:
“Mientras trabajábamos en común en el cáñamo, me fui hacia un patio que estaba más cerca de la capilla del Santísimo. Allí, haciendo mi trabajo de rodillas, me sentí totalmente recogida interior y exteriormente. Al mismo tiempo se me apareció el amable Corazón de mi adorable JESÚS, más brillante que un sol. Estaba envuelto en las llamas de su puro amor, cercado de Serafines que, en concierto admirable, cantaban: ‘El amor triunfa, el amor goza, el amor del Sagrado Corazón regocija’. Aquellos Bienaventurados Espíritus me invitaron a unirme a ellos en las alabanzas al Sagrado Corazón. Yo no me atrevía. Ellos me reprendieron y me dijeron que habían venido a fin de asociarse a mí, para que Le prestáramos continuo homenaje de amor, de adoración y de alabanza.
Para eso harían mis veces delante del Santísimo. Por medio de ellos yo Lo amaría sin interrupción. Del mismo modo, participarían de mi amor, sufriendo en mi persona, como yo gozaría en la de ellos’. Y al mismo tiempo han escrito este pacto en el Sagrado Corazón, con letras de oro y con los caracteres indelebles del amor.
Eso duró de dos a tres horas. Sentí los efectos, que perduraron toda la vida, ya sea por el auxilio que he recibido, ya sea por la suavidad que había producido y producía en mí, quedando toda abismada de confusión. Desde entonces, sólo los llamaba mis divinos asociados. Esta gracia me ha dado tanto deseo y tan perfecta idea de la pureza de intención que era necesario tener para hablar con DIOS, que todo me parecía impuro.2 (Santa Margarida Maria Alacoque, Autobiografía, Ed. Loyola, São Paulo, 1985, p. 72-73.)
Con este relato de Santa Margarita, podemos hacernos una idea muy clara de la grandeza de los frutos que una consagración a los Santos Ángeles puede traer.

La gran importancia de una alianza entre Ángel y hombre
Viendo las enormes pruebas y desafíos a los cuales están expuestas la Iglesia y la humanidad de nuestro tiempo, parece, cada vez, más urgente una alianza entre Ángeles y hombres. Necesitamos mucho de la ayuda de los Ángeles, porque nuestra lucha, como dijo San Pablo, no es “contra la sangre y la carne, sino contra los principados, las potestades, las dominaciones de este mundo tenebroso, los espíritus malignos esparcidos por el espacio” (cf. Ef 6,12). Así como la Iglesia toda se dirige a su patrono San Miguel, el Príncipe de las milicias celestes, de la misma forma los fieles deberían dirigirse individualmente a sus Ángeles de la Guarda. En lenguaje casi profético, el famoso autor alemán Reinhold Schneider dijo:
“La gran tarea del sacerdote es preparar una especie de nueva alianza entre los hombres a él confiados y sus Ángeles. Él es el primero que puede invocar el poder de los Ángeles sobre la tierra necesitada, maltratada. Él lleva al joven al encuentro con su Ángel, para que el joven se entregue a sí mismo y toda su vida al Ángel y sea completamente purificado por la luz de su Ángel. […] Y el sacerdote consagra, a partir del conocimiento renovado del poder de los [ejércitos] celestes, a la joven virgen a su Ángel, para que ella viva su vida bajo su reflejo, en una claridad que nunca se extingue y que no tolera la luz turbia de sentimientos vacilantes. Es que del Ángel sale luz de la Luz, de aquella única Luz que es el propio Rostro de CRISTO. (Traduzido do livro “Der Priester” (El Sacerdote), p. 120)
Reinhold Schneider habla aquí de la gran misión de los sacerdotes de preparar a los fieles para una alianza con el Ángel, sobre todo, de llevar a los jóvenes a “confiar en el Ángel ” y “consagrarse a él ”. La luz del Ángel, que éste recibe de DIOS, va a iluminar cada vez más la vida del joven que se consagró al Ángel en la presencia de un sacerdote. Su luz ayuda al joven a ver el sentido de su vida con una claridad que nunca disminuye.
Quien se consagra al Ángel recibe la gracia de una mayor iluminación a través del Ángel y puede, así, discernir mejor entre el bien y el mal, entiende mejor y más profundamente la gravedad del tiempo en que vivimos, y su fe no vacilará en la confusión de nuestros días. Quien permanece fiel a esta gracia, crecerá más rápidamente en la virtud y hará grandes progresos en el camino hacia la santidad.

La Consagración a los Santos Ángeles en la historia

¿Desde cuándo existe la Consagración a los Santos Ángeles? La consagración al Arcángel San Miguel, por relatos y testimonios, existe desde hace muchos siglos; la costumbre de consagrarse al Ángel de la Guarda, sin embrago, se hizo conocida hasta el siglo XVII, y hasta mediados del siglo XX muchas escuelas religiosas, dentro y fuera de Francia, mantenían una Asociación de los Santos Ángeles aprobada por la Iglesia. En ella, los alumnos eran instruidos para venerar a los Santos Ángeles y, después de un período de prueba, se consagraban a ellos. Esta consagración a los Santos Ángeles era realizada en una celebración litúrgica, bajo la dirección de un sacerdote. También Santa Teresita se consagró a los Santos Ángeles de esta forma, el 31 de mayo de 1882, junto con otros alumnos en el colegio de las madres benedictinas en Lisieux. Además de la consagración a los Santos Ángeles, existía, en la mencionada Asociación de los Santos Ángeles, una Consagración al Ángel de la Guarda hecha comunitariamente en las escuelas religiosas.
Para la Obra de los Santos Ángeles, la Santa Sede aprobó, el 31 de mayo de 2000, una oración de Consagración a los Santos Ángeles. En esta oración, está contenida la Consagración al Ángel de la Guarda, cuyo texto meditaremos más profundamente en la carta n.12. Podemos ver una señal feliz de la Divina Providencia por el hecho de que la aprobación se dio en la misma fecha en que, 50 años antes, la Madre Gabriela, instrumento humano de DIOS para la fundación del Opus Angelorum, escribió la primera Consagración a los Santos Ángeles, el 31 de mayo de 1950.

Las ventajas de la Consagración al Santo Ángel de la Guarda
Cuanto más aprendemos a conocer y a amar a los Santos Ángeles, especialmente a nuestro Santo Ángel de la Guarda, e intentamos vivir conscientemente con él, tanto más sentiremos, tarde que temprano, el deseo e incluso la necesidad de una unión más profunda con él.
En Su bondad y solicitud, DIOS ha dado, a cada uno de nosotros, un Ángel radiante del cielo como hermano y compañero durante la vida terrena. Es conveniente y justo que queramos agradecerle con el deseo de dejarnos guiar de buen grado por él y de obedecerle. La forma más solemne para hacer esto es un acto de Consagración, recibido, en nombre de la Iglesia, por un sacerdote. Como representante auténtico de DIOS y de la Iglesia, el sacerdote puede, por medio de su poder de unir y desunir con la fuerza de DIOS, unir a una persona más íntimamente a su Ángel de la Guarda, como si fuera encargado por la Iglesia para eso.
A través de la Consagración al Santo Ángel de la Guarda va a aumentar, cada vez más en nosotros, el gran deseo de apreciar este maravilloso don, y de confiarnos al Santo Ángel de la Guarda, incondicionalmente, como un niño. Finalmente, se trata de una gran amistad que, de hecho, no puede ser merecida ni tampoco recompensada, sino que podemos vivirla generosamente.
Nosotros vamos a tener que esperar hasta la eternidad para poder ver toda la belleza y riqueza de la relación entre el hombre y el Ángel, y entre el Ángel y el hombre. Pero, ya desde ahora, debemos sentirnos impulsados a fortalecer el vínculo con el Ángel, día con día, como escribió Reinhold Schneider:
“La amistad del mejor amigo que DIOS nos ha dado para el tiempo y la eternidad debe ser merecida y pedida en la oración, debe ser elevada a una relación que crece cada día más en intimidad; de manera semejante a las relaciones humanas auténticas, que son orientadas para la eternidad, esta amistad quiere convertirse en una compañía durante todas las horas de nuestra vida. Debemos vivir en un diálogo con nuestro Ángel.” (Ibid. pág. 117)
Por medio de este acto de Consagración, hecho con amor y decisión, tú experimentarás, después de algún tiempo, una interiorización sobresaliente y un progreso significativo en tu amistad con tu compañero celeste y serás más atento y sensible en relación al Ángel de la Guarda. Agradecerás, sobretodo, a DIOS por este regalo incomparablemente grande: un Hermano Celestial a tu lado.
El Ángel de la Guarda se dirige a ti:
“Mira, yo estoy contigo en todo momento.
Cuando DIOS creó tu alma, Él me llamó;
Cuando en el mundo fuiste formado, recibí la tablita con tu nombre.
Y ahora reconociste la mano que te guía, la mano del Ángel,
ahora, tu camino se hace cada vez más fácil y recto, y el Señor se inclina y te dice: ‘Ven!’ Ven, Hermano(a), vamos a Su encuentro!” (De los escritos de la Madre Gabriela)

Oración: “Tú, el más fiel de todos los amigos” Santo Ángel, tú, el más fiel de todos los amigos. A ti te he dado mi mano para que me guíes. Cuando el camino desaparezca, sé tú mi brújula. Cuando las tinieblas me envuelvan, sé tú mi luz. Cuando pierda el apoyo, sé tú el brazo que me sustenta, y cuando me desanime, sé tú el corazón fuerte en mí y di: “¡Permanece tranquilo, pues DIOS está en ti! Y MARÍA, tu Madre, ha extendido a tu alrededor su manto protector ¡para que, con seguridad y sin peligro, lleno de firme esperanza, alcances la meta! ¡Así quiero continuar con toda confianza el camino contigo, Santo Ángel!