Cartas de formación - preparación a la CAG

CAG – Consagración al Ángel de la Guarda

1a etapa:

La Obra de los Santos Ángeles (Opus Angelorum – OA)
Querido(a) candidato(a) para la Consagración al Santo Ángel de la Guarda:
Con esta primera carta de formación, iniciamos el año de preparación para la Consagración pública al Santo Ángel de la Guarda. Durante este año de preparación, tú leerás una carta cada mes, y estas cartas de formación deberán ayudarte a entender y a conocer la importancia de la Consagración al Ángel de la Guarda, la espiritualidad de la Obra de los Santos Ángeles, así como su finalidad y, sus propios deberes y obligaciones. Te pedimos que leas la carta varias veces durante el mes, que la estudies, es decir, que la “profundices”, que cumplas las sugerencias indicadas, que contestes las preguntas, que reces y medites las oraciones, las lecturas bíblicas o los textos propuestos. De esta manera, se cumplirá un programa espiritual para cada mes, que deberá ayudarte a orientar tu vida espiritual a través de la espiritualidad de la Obra de los Santos Ángeles.

Primera carta de formación preparación a la CAG

El Opus Sanctorum Angelorum (Obra de los Santos Ángeles, OA) surgió en el año de 1949 en Innsbruck, Austria. El origen de este Movimiento se debe a la Sra. Gabriela Bitterlich, una sencilla madre de familia. Ella fue el instrumento humano en la fundación de esta Obra. La Madre Gabriela – como es llamada en el OA – nació el 1° de noviembre de 1896, en Viena, y se casó en 1919 con el Dr. Hans Bitterlich (†1961); de este matrimonio, nacieron tres hijos. Ya antes del inicio del OA, nuestro Señor la hizo participar de Su sufrimiento redentor, de manera que, cada jueves y viernes, ella experimentaba Su pasión.
Juntamente con el misterio de la Cruz y de la redención, así mismo, los Santos Ángeles y su misión en la obra de la salvación, entraron cada vez más a fondo en su vivencia espiritual. De este modo, se desarrolló cada vez más en la Madre Gabriela una clara consciencia de lo que el Señor quería: que los fieles veneraran más a los santos Ángeles, los invocaran y se abrieran a su poderoso auxilio.
Como cristiana auténtica, sin embargo, ella siempre dejó claro que se sometía, en todo, a la autoridad de la Iglesia. En aquellos años, la autoridad para ella era el obispo de Innsbruck, Don Paulus Rusch, con quien siempre mantuvo contacto. Al Movimiento del OA, nacido en 1949, se unieron fieles pertenecientes a todos los estados de vida. Y en 1950, Don Paulus Rusch aprobó los textos de la
Consagración al Ángel de la Guarda y de la Consagración a todos los Santos Ángeles. Cerca de diez años después, el 20 de abril de 1961, él formó la Cofradía de los Santos Ángeles de la Guarda en la Diócesis de Innsbruck, como la primera comunidad del OA reconocida por la Iglesia. Partiendo de este núcleo original,
siguió la fundación de todas las otras comunidades del OA. La Madre Gabriela murió el 4 de abril de 1978, en el Monasterio de St. Petersberg, Silz (Austria).
Desde 1965, con el consentimiento de las autoridades eclesiásticas competentes, se abrieron casas y secretariados en algunas diócesis de lengua alemana – más tarde, también en Portugal y fuera de Europa – donde se vivía una vida comunitaria según los consejos evangélicos. Luego surgieron otros grupos y comunidades que fueron canónicamente fundados en varias diócesis, como: Uniones Sacerdotales (desde
1968), los Hermanos-de-la-Cruz (en 1969; era un grupo de hombres en el OA, activos en la Iglesia), la
Comunidad de las Familias (1970) y una Obra Auxiliar (1972). Desde el inicio, la dirección del OA estuvo a
cargo de sacerdotes que anhelaban fundar un instituto religioso como centro de toda la Obra. Esta intención fue, finalmente, realizada con la restauración de la Orden de los Canónigos Regulares de la Santa Cruz 
(Decreto de la Congregación para los Religiosos del 29 de mayo de 1979).
Desde 1977, los escritos de la Madre Gabriela pasaron a ser examinados por la Congregación para
la Doctrina da Fe, en Roma. Este examen terminó con el Decreto “Litteras diei” del 6 de junio de 1992, el
cual restringió el uso de sus escritos, decretando que los miembros del OA, al promover la veneración de
los Santos Ángeles, no debían basarse en las revelaciones privadas de la Madre Gabriela, sino únicamente
en la doctrina de la Iglesia, enraizada en la Palabra de DIOS, en los Santos Padres y Doctores de la Iglesia.
El OA aceptó las directrices de la Madre Iglesia, con humilde obediencia, y las puso en práctica. Por eso, el
7 de noviembre de 2008, la Santa Sede concedió la aprobación de los Estatutos Generales del OA. En una
carta circular del día 2 de octubre de 2010, la Congregación para la Doctrina de la Fe envió un comunicado
a los obispos respecto al desarrollo positivo del OA, haciendo la siguiente declaración conclusiva:
“Tal como se presenta hoy, el Opus Angelorum es, por lo tanto, una asociación pública de la Iglesia, en armonía con la doctrina tradicional y las normas de la suprema autoridad de la Iglesia. Ella difunde entre los fieles la devoción a los santos Ángeles, exhorta a rezar por los sacerdotes y promueve el amor por la Pasión de Cristo y su unión a ella. No existe, por tanto, ningún obstáculo de orden doctrinal o disciplinar que impida a los Ordinarios locales acoger en sus diócesis tal asociación y favorecer su crecimiento”.

Tareas para este mes:

  1. Durante este mes, lee y medita, en la Sagrada Escritura, el Libro de Tobías.
  2. Reza diariamente la “Oración al Ángel de la Guarda en la Obra de los Santos Ángeles” (que está aquí arriba) o la «Promesa al Ángel de la Guarda».
  3. Te proponemos que durante este año de preparación tengas una especie de diario, donde puedas
    escribir preguntas en relación a las cartas de formación, así como las respuestas a las preguntas de
    comprensión, o también los frutos de su reflexión personal (este cuaderno es solamente para ti, no
    necesita ser enviado para el sacerdote que te acompaña o para el Secretariado OA).

Los Estatutos del OA:

 1. Nombre y origen de la Obra de los Santos Ángeles :

La OBRA DE LOS SANTOS ÁNGELES (OPUS SANCTORUM ANGELORUM, abrev.: OA) nació el Domingo “in albis”1 del año 1949 – actualmente, la fiesta de la Divina Misericordia – en Innsbruck, Austria. Es un don de la gracia del DIOS UNO y TRINO a la Iglesia a través de nuestro Señor JESUCRISTO, por la intercesión de la Virgen MARÍA, Madre de DIOS, la Reina de los Ángeles y la Madre de todos los hombres (cf. LG 69), para el fortalecimiento de la Santa Iglesia, para el apoyo del estado sacerdotal y para la salvación de las almas con la ayuda de los Santos Ángeles. El Movimiento naciente fue supervisado desde el año 1951 por el Ordinario competente, el Obispo Don Paulus Rusch, y después de 1961, se difundió en todo el mundo.

El patrono de la Obra es el santo Apóstol Andrés; San José, el silencioso siervo de DIOS, guiado por los Santos Ángeles, y Cabeza de la Sagrada Familia, es venerado como “Padre de Familia” en el OA.
La Obra de los Santos Ángeles nació en respuesta a los signos de los tiempos, para incorporar la ayuda de los Santos Ángeles en los conflictos espirituales que se están dando, por ejemplo, en el ateísmo, secularismo y materialismo, en la disminución de la fe hasta la “apostasía silenciosa”, en el debilitamiento del sentido del pecado, en la “transgresión de la ley de DIOS” (Mt 24,12) en muchos sectores de la vida, como, proféticamente, lo percibieron y demostraron los Papas y Pastores de la Iglesia desde Pío XII y, en
particular, el Papa San Juan Pablo II.

Cada vez es más necesaria la ayuda de los Santos Ángeles para la Iglesia y para la humanidad en las cuales, “el misterio de la iniquidad está en acción” (2 Ts 2,7). Esta ayuda ya la invocó el Papa León XIII en la sabia previsión de la oración al Santo Arcángel Miguel, el “Príncipe de los ejércitos celestiales” (cf. Dn 10,13.21; 12,1; Ap 12,7), su necesidad fue confirmada por el Papa San Juan Pablo II en vista de los desafíos contemporáneos.

Los Santos Ángeles, siervos, juntamente con aquellos “que tienen el testimonio de JESÚS” (Ap 19,10), ayudan a los hombres a conservar la fe en nuestro Señor JESUCRISTO (cf. Lc 18,8) y el amor a DIOS (Mt 24,12), la clarividencia y el discernimiento en medio de la confusión espiritual (cf. Mt 7,15-20; 1 Tm 4,1-2; 2 Pd 2,1-3; 1 Jn 4,1-6), a identificar al autor de todo el mal (cf. Jn 8,44; 2 Co 11,14) y a resistir a sus tentaciones (cf. Ap 12,17).

 

2. La Naturaleza y el Significado del OA:

La naturaleza de la Obra de los Santos Ángeles consiste en una estrecha colaboración entre los

Santos Ángeles, unidos a DIOS, y los hombres redimidos, tendiendo a DIOS, con el sentido y la finalidad de:

  • Un creciente conocimiento de DIOS y amor a DIOS;
  • Una poderosa glorificación de DIOS;
  • Un empeño común por la edificación y consolidación del Reino de DIOS en la tierra.

El OA se entiende, así mismo, como una comunidad de combate con los Santos Ángeles bajo el
manto protector de MARÍA, la Reina del Universo y la Madre de los hombres, para:

  • El fortalecimiento de la Santa Iglesia;
  • El apoyo a los sacerdotes y a los consagrados.
  • La repatriación (santificación y consumación en DIOS) de toda la creación.

El OA debe ser, ante todo, apoyo para los sacerdotes y, con eso, apoyo para la Santa Iglesia en:

  • El esfuerzo por la consolidación del conocimiento de DIOS;
  • El fortalecimiento de la fe y de la fidelidad;
  • El esfuerzo por un sacerdocio fuerte, puro y santo, para que el Señor dé a Su Iglesia un nuevo
    Pentecostés (Papa San Juan XXIII), una nueva infusión del ESPÍRITU SANTO en un pueblo de DIOS
    listo y fiel.

3. Forma jurídica eclesiástica:

El OA es una Asociación pública de la Iglesia Católica con personalidad jurídica conforme el can 313
y promueve, en nombre de la Iglesia, la doctrina y la devoción a los Santos Ángeles (can 301, § 1). Sus
Estatutos fueron aprobados por la Santa Sede el día 07 de noviembre de 2008, conforme el can. 314.
De acuerdo con el can. 677, § 2, el OA está unido a la Orden de los Canónigos Regulares de la Santa
Cruz (abrev.: Orden de la Santa Cruz), es dirigida por esta Orden en los términos del can. 303 y colabora
con ella en todos los campos de su apostolado.

Espíritu y Estructura interior

El OA está construido sobre la prontitud, sin reservas, para servir a DIOS con la ayuda de los Santos
Ángeles. Se basa en la siguiente estructura espiritual:

  • En un conocimiento sobre lo que es el Ángel, lo que hace y lo que quiere, pero también lo que es el
    diablo, lo que hace y lo que quiere;
  • En una unión consciente y voluntaria del hombre con los Santos Ángeles, para esforzarse y
    preparase, en comunión con ellos, para la llegada del Reino de DIOS;
  • En ser conducido a la entrega a DIOS, a la expiación, especialmente por los sacerdotes.
    La finalidad del OA es la renovación de la vida espiritual en la Iglesia, con el auxilio de los Santos
    Ángeles, en las direcciones fundamentales de adoración (adoratio), contemplación (contemplatio), expiación
    (expiatio) y misión (missio), que son vividas y realizadas en todas las secciones de la Obra.

Deberes generales de la Obra

  • El primer deber de un miembro del OA es, ser un cristiano activo dentro de la Santa Iglesia. Sobre
    esto se basan los deberes fundamentales de la Obra
  • El gran amor a la oración, a la adoración y al contacto íntimo con DIOS;

  • El amor a la Palabra de DIOS, a la meditación, al silencio, a la contemplación y a poner en práctica
    este amor silencioso, meditativo y contemplativo;
  • El amor a la cruz, la alegre prontitud para el sacrificio, la voluntad de expiar, especialmente por los
    sacerdotes; el amor a la obediencia, a ser enviado, incluso, al sacrificio como el Señor.

Actitud fundamental de la Reverencia

La primera cosa que los Santos Ángeles enseñan al hombre es la profunda reverencia delante de DIOS (cf. Ex 3,2-5; Is 6,1-7; Ap 4,8-11; 5,8; 19,10) y de todo lo que se refiere o pertenece a DIOS (Zc 3,2; 2Pd 2,11).  El temor de DIOS es la condición fundamental para toda actitud correcta delante de DIOS, para toda edificación, todo crecimiento. Preserva de la disminución de la verdad sobre DIOS, sobre Su Palabra y sobre las cosas eternas. La reverencia es el ancla firme para el amor y la obediencia.

Del temor de DIOS proviene la reverencia: delante de la Santa Madre Iglesia; delante de cada sacerdote; delante de todo lo que está consagrado a DIOS, ya sean personas o cosas; pero también delante de los superiores, de los semejantes, de los ancianos, enfermos y desamparados.

Amor como primer deber en la Comunidad.

En las comunidades y en los grupos del OA, el amor vivido a DIOS y al prójimo es condición fundamental. La paz del corazón y la paz de la comunidad deben ser conquistadas y vividas diariamente. De la Santísima Eucaristía, los miembros sacan el amor en todas sus formas de comprensión y bondad, alegríay mansedumbre, prontitud para el sacrificio y fortaleza para la superación y fidelidad.

Envidia y celos (cf. Stgo 4,14-16), desconfianza y antipatía, falta de caridad y de respecto no puedenser toleradas en ninguna comunidad (cf. Ef 4,26-32).

Pertenencia al OA

La Consagración al Santo Ángel de la Guarda, que es hecha después de una adecuada preparación, fundamenta toda pertenencia a la Obra.

Recepción

La recepción en el OA se hace con la Consagración al Ángel de la Guarda, que es recibida por el sacerdote competente del OA o de la Orden de la Santa Cruz, después de una prueba y comprobación de que el candidato es apto para hacerla.

Observación final
El Papa Benedicto XVI escribió a los participantes del Segundo Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales y de las Nuevas Comunidades, el 22 de mayo de 2006: “Los Movimientos eclesiales y las nuevas Comunidades son hoy un signo luminoso de la belleza de CRISTO y de la Iglesia, su Esposa. Ustedes pertenecen a la estructura viva de la Iglesia”. Estas palabras del Santo Padre valen  también para la Obra de los Santos Ángeles, sus miembros y amigos. Agradezcamos al Señor por el don del OA y esforcémonos en este
año de preparación para la Consagración al Santo Ángel de la Guarda, para asimilar y vivir cada vez más la espiritualidad de esta Obra.

 

ORACION AL ANGEL DE LA GUARDA EN LA OBRA DE LOS SANTOS ANGELES

Santo Ángel del Señor, mi celoso protector, pues a ti me confió la piedad divina, hoy y siempre gobiérname,
guíame, guárdame e ilumíname. Yo te doy mi mano y prometo de corazón que me dejo guiar por ti con
docilidad para, en el Cielo, alcanzar la eterna felicidad.

 Amén.

 

 

! Te deseamos muchas bendiciones y crecimiento unido (a) a tu Santo Ángel de la Guarda!