Consagración al Ángel de la Guarda y a todos los Santos Ángeles.
“Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada por el cuidado vigilante y la intercesión de los ángeles” (CCC 336). Santo Tomás de Aquino enseña que los ángeles, especialmente nuestros Ángeles Guardianes, “participan en todas nuestras buenas obras” (Suma Teológica, I, 114, 3 ad 3; cf. CCC 350). “Dios nos ha dado a cada uno un Ángel Guardián personal, principalmente para nuestra propia santificación”. Para recibir su ayuda de manera más eficaz, debemos desarrollar una relación íntima con nuestro Ángel Guardián, encomendándole nuestras vidas a través de una devoción especial. Una forma es consagrarnos formalmente a nuestro Ángel Guardián.
El propósito de la Consagración al Ángel Guardián es unirse al propio santo Ángel Guardián, para que su ayuda sea mucho más eficaz en nosotros y avancemos más rápidamente en el camino hacia Dios. El santo Ángel Guardián desea emplear toda su fuerza para que nunca más nos separemos de Dios. Quiere hablarnos con mayor claridad a través de admoniciones interiores, motivarnos más a hacer el bien (cf. CCC 350), alertarnos de los peligros, iluminar nuestra mente para que podamos penetrar más profundamente en el conocimiento de Dios, el temor del Señor y el amor de Dios, así como en la grandeza y el significado de la palabra de Dios.
¿Qué se requiere para hacer la Consagración y ser admitido en la Obra de los Santos Ángeles?
Los candidatos y miembros se esfuerzan por dar a los santos ángeles el mayor espacio posible en sus vidas y apostolado, para que los ángeles puedan trabajar con ellos para la gloria de Dios y la salvación del mundo.
Son aptos para la Obra de los Santos Ángeles aquellas personas:
• que aman a Dios y a los santos Ángeles,
• que con gusto prestan servicios propios de un Ángel Guardián y comprenden la necesidad de la expiación,
• que defienden a la santa Iglesia y no la critican,
• que oran con alegría y no temen el sacrificio.
A través de la Consagración al Ángel Guardián, nos volvemos más dispuestos a todos los servicios propios de un Ángel Guardián en la tierra, especialmente a las obras de misericordia espirituales y corporales (cf. CCC 2447). Los ojos y los oídos, el corazón y las manos se abren más no solo hacia los santos ángeles, sino también hacia nuestros semejantes” (Estatutos del Opus Sanctorum Angelorum).
Desde sus inicios, la Consagración al Ángel de la Guarda para niños —también llamada Pacto del Ángel de la Guarda— ha tenido un lugar importante en la Obra de los Santos Ángeles. Según la Madre Gabriele, el objetivo de esta consagración es:
que el niño comprenda la figura del santo Ángel de la Guarda; ayudarle a amarlo, a escucharlo y a recibir de él su “primera instrucción religiosa”, es decir, que el ángel ayude al niño a distinguir el bien del mal y le enseñe la primera virtud de un niño, que es la obediencia.
La Consagración a Todos los Santos Ángeles
Después de haber realizado la Consagración al Ángel de la Guarda, se puede ir más allá y comenzar una formación para la Consagración a todos los Santos Ángeles. ¿Cuál es la diferencia? Mientras que la Consagración al Ángel de la Guarda está orientada principalmente a nuestra propia santificación, la Consagración a todos los Santos Ángeles nos llama a comprometernos a trabajar por la salvación de las almas mediante la oración y el sacrificio.
En la Consagración a todos los Santos Ángeles, “imploramos la ayuda de los santos Ángeles y, a su vez, ponemos a su disposición nuestra fuerza, nuestra disposición y nuestras capacidades, permitiéndonos ser instrumentos en la batalla por el reino de Dios y por la salvación de las almas”. (Estatutos del Opus Sanctorum Angelorum)
Debemos tener el deseo de entrar cada vez más al servicio de Dios y de la Iglesia en unión con los santos ángeles, amarlos con todo nuestro corazón, para así estar más abiertos a Dios y que, guiados por los ángeles, nuestras manos se conviertan cada vez más en la mano de la Madre celestial, la mano del Señor mismo.
Consagración de los niños al Ángel de la Guarda
Desde sus inicios, la Consagración al Ángel de la Guarda para niños —también llamada Pacto del Ángel de la Guarda— ha tenido un lugar importante en la Obra de los Santos Ángeles. Según la Madre Gabriele, el objetivo de esta consagración es:
que el niño comprenda la figura del santo Ángel de la Guarda; ayudarle a amarlo, a escucharlo y a recibir de él su “primera instrucción religiosa”, es decir, que el ángel ayude al niño a distinguir el bien del mal y le enseñe la primera virtud de un niño, que es la obediencia.
Preparación para la Consagración
Para hacer la preparación a las consagraciones Ud. debería registrarse, y luego entrar a su sitio personal a través del «login de los miembros» en esta página.
Son 12 lecciones de preparación para la primera consagración al Ángel de la Guarda (CAG):
Índice de las lecciones del curso CAG:
1a lección: La Obra de los Santos Ángeles
2a lección: La espiritualidad del OA
3a lección: Razones para el culto al Ángel de la guarda
4a lección: La consagración al santo ángel de la guarda
5a lección: La dirección fundamental de la adoración
6a lección: La dirección fundamental de la contemplación
7a lección: La dirección fundamental de la expiación
8a lección: La dirección fundamental de la misión
9a lección: La santísima Eucaristía en nuestra espiritualidad
10a lección: La Passio Domini
11ª lección: La vida cotidiana con el santo Ángel
12a lección: Contenido de la oración de consagración al Santo Ángel
