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CF02 CAG

Cartas de formación - preparación a la CAG

CAG – Consagración al Ángel de la Guarda

1a etapa: segunda carta

Segunda carta de formación preparación a la CAG

Los Ángeles en la Sagrada Escritura
          En más de 300 lugares, la Sagrada Escritura habla expresamente de los Santos Ángeles. En su discurso del Angelus el día 1° de marzo de 2009, el Papa Benedicto XVI destacó la importancia de la misión de los Ángeles en el Antiguo y Nuevo Testamento:
En todo el Antiguo Testamento encontramos estas figuras que, en nombre de DIOS, ayudan y guían a los hombres.
Basta recordar el libro de Tobías, en el que aparece la figura del Ángel Rafael, que ayuda al protagonista en
numerosas vicisitudes. La presencia tranquilizadora del Ángel del Señor acompaña al pueblo de Israel en todas las
circunstancias, tanto en las buenas como en las malas.
En el umbral del Nuevo Testamento, Gabriel es enviado a anunciar a Zacarías y a MARÍA los acontecimientos felices
que constituyen el inicio de nuestra salvación; y un ángel, cuyo nombre no se dice, advierte a José, orientándolo en
aquel momento de incertidumbre. Un coro de Ángeles lleva a los pastores la buena nueva del nacimiento del Salvador;
y, del mismo modo, son también los Ángeles quienes anuncian a las mujeres la feliz noticia de su resurrección. Al final
de los tiempos, los Ángeles acompañarán a Jesús en su venida en la gloria (cf. Mt 25, 31).
Una vez que DIOS concedió a los Ángeles un papel tan importante en la historia de la salvación, debemos, también nosotros, darles un lugar en nuestra vida, como el Santo Padre destaca en la conclusión de su discurso:
Queridos hermanos y hermanas, quitaríamos una parte notable del Evangelio, si dejáramos de lado a estos seres
enviados por Dios, que anuncian su presencia en medio de nosotros y son un signo de ella. Invoquémoslos a menudo, para que nos sostengan en el compromiso de seguir a Jesús hasta identificarnos con Él.
La Sagrada Escritura, la Palabra de DIOS, habla no sólo de la misión de los Ángeles, sino también de la naturaleza de ellos. Ella también contesta a la pregunta: “¿Qué es un Ángel?” El Papa Benedicto XVI dijo a este respecto en una homilía el 29 de septiembre de 2007, Fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael:
La sagrada Escritura y la tradición de la Iglesia nos hacen descubrir dos aspectos.
      – Por una parte, el Ángel es una criatura que está en la presencia de DIOS, orientada con todo su ser hacia DIOS. Los tres nombres de los Arcángeles terminan con la sílaba «El», que significa «DIOS». DIOS está inscrito en sus nombres, en su naturaleza. Su verdadera naturaleza es estar en Él y para Él.
– Precisamente, así se explica también el segundo aspecto que caracteriza a los Ángeles: son mensajeros de Dios. Llevan a DIOS a los hombres, abren el cielo y así abren la tierra.
– Precisamente porque están en la presencia de DIOS, pueden estar también muy cerca del hombre. En efecto, DIOS es más íntimo a cada uno de nosotros de lo que somos nosotros mismos. Los Ángeles hablan al hombre de lo que constituye su verdadero ser, de lo que en su vida con mucha frecuencia está encubierto y sepultado. Lo invitan a volver a entrar en sí mismo, tocándolo de parte de DIOS.

Tareas para este mes:

  1. Por favor, lee y medita los siguientes pasajes de la Sagrada Escritura: Gn 16, 1-15; Ex 23, 20-26.
  2. Por favor, lee y medita los siguientes números del Catecismo de la Iglesia Católica: 326-336.
  3. Por favor, continúa rezando todos los días (si es posible de memoria y eventualmente varias
    veces durante el día) la “Oración al Ángel de la Guarda en la Obra de los Santos Ángeles” (que se
    encuentra en la primera carta de formación). 

Los Ángeles en el Catecismo de la Iglesia Católica
Tenemos un resumen de la doctrina de la Iglesia sobre el mundo angélico en el Catecismo de la Iglesia Católica (Cat. 328-336, 350-352).
Allí podemos leer en primer lugar: “La existencia de los seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente Ángeles, es una verdad de fe” (Cat. 328). “Con todo su ser, los Ángeles son servidores y mensajeros de DIOS. Porque contemplan «constantemente el rostro de mi PADRE que está en los cielos» (Mt 18, 10), son «agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra» (Sal 103, 20).” (Cat. 329). Ellos “son creaturas personales e inmortales” (Cat. 330).
JESUCRISTO no es sólo el centro de los hombres, sino también de los Ángeles: “Cristo es el centro del mundo de los Ángeles. Los Ángeles le pertenecen: “Cuando el HIJO del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus Ángeles…» (Mt 25, 31). Le pertenecen porque fueron creados por y para Él: «Porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por Él y para Él» (Col 1, 16). Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación: «¿No son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?» (Hb 1, 14). (Cat. 331). “Desde la creación y a lo largo de toda la historia de la salvación, los encontramos, anunciando de lejos o de cerca, esa salvación y sirviendo al designio divino de su realización”(Cat. 332).
Por ello, este servicio se refiere al Verbo encarnado y a Su cuerpo en la tierra, la Iglesia. “De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los Ángeles…
Protegen la infancia de JESÚS, le sirven en el desierto, lo reconfortan en la agonía, cuando Él habría podido ser
salvado por ellos de la mano de sus enemigos como en otro tiempo Israel. Son también los Ángeles quienes
«evangelizan» (Lc 2, 10) anunciando la Buena Nueva de la Encarnación, y de la Resurrección de CRISTO. Con ocasión de la segunda venida de CRISTO, anunciada por los Ángeles (cf. Hb 1, 10-11), éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor.” (Cat. 333). “De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de los Ángeles” (Cat. 334).
“En su liturgia, la Iglesia se une a los Ángeles para adorar al DIOS tres veces Santo; invoca su asistencia… y celebra más particularmente la memoria de ciertos Ángeles (San Miguel, San Gabriel, San Rafael, los Ángeles custodios).” (Cat. 335).
“Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. «Nadie podrá negar que cada fiel (bautizado) tiene a su lado un Ángel como protector y pastor para conducir su vida» (San Basilio Magno). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los Ángeles y de los hombres, unidos en DIOS.” (Cat. 336).
Entonces, con razón es válido que: “La Iglesia venere a los Ángeles que la ayudan en su peregrinar terrestre y protegen a todo ser humano.” (Cat. 352).
La veneración de los Santos Ángeles, como hemos visto, es patrimonio común de la Santa Iglesia.
¿Cuál es, entonces, lo específico del Opus Angelorum? A esto nos da la respuesta un artículo publicado en el periódico del Vaticano L’Osservatore Romano del 19 de Marzo de 2011:

Lo específico del OA
Lo específico de la Asociación Opus Angelorum consiste en el hecho de que sus miembros llevan la devoción a los Santos Ángeles hasta aquel desarrollo pleno que se expresa y se concreta en una “Consagración a los Santos Ángeles”, tal como se ha constatado a lo largo de la historia de la Iglesia con las devociones (consagraciones) al Sacratísimo Corazón de JESÚS y al Inmaculado Corazón de MARÍA.
       Se pertenece a la Obra de los Santos Ángeles mediante la consagración al Ángel de la guarda. La consagración a los Santos Ángeles la hacen aquellos miembros que quieren comprometerse más activamente con los fines espirituales del movimiento. Esta consagración se entiende como una alianza del fiel con los Santos Ángeles, es decir, como un acto consciente y explícito que reconoce y toma en serio su misión y función en la economía de la salvación. Así como otras muchas espiritualidades tienen sus propias expresiones típicas, por ejemplo el “Totus tuus” del Papa San Juan Pablo II, así también la espiritualidad de la consagración a los Santos Ángeles en el Opus Angelorum se podría caracterizar con las palabras “cum sanctis angelis”, o sea, “con los Santos Ángeles” o “en comunión con los Santos Ángeles”.

Precisamente, una “convivencia” de los fieles con los Santos Ángeles como verdaderos amigos, es posible en la fe y en la caridad teologal, y así también una íntima colaboración espiritual con ellos para los fines del plan salvador de DIOS en relación con todas las criaturas, ya que su cooperación está garantizada en todas nuestras buenas obras. Esta convivencia y colaboración espiritual de los fieles con los Santos Ángeles, que como se indica en los mencionados Estatutos, es lo propio de la “esencia” del Opus Angelorum, exige naturalmente no sólo la fe y el amor a los Santos Ángeles – y en primer lugar al propio Ángel de la guarda – sino también una prudente aplicación de los criterios del “discernimiento de los espíritus”. A este propósito, encontramos la siguiente explicación en el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica: “Como en la visión de la escala de Jacob, «los Ángeles de DIOS subían y bajaban por aquella escalera» (Gn 28, 12), los Ángeles son dinámicos e incansables mensajeros que unen el cielo con la tierra. Entre DIOS y la humanidad no hay silencio e incomunicabilidad, sino diálogo continuo y comunicación incesante. Y los hombres, destinatarios de esta comunicación, deben afinar su sensibilidad espiritual para escuchar y comprender este lenguaje de los Ángeles, que sugieren palabras buenas, sentimientos santos, acciones misericordiosas, comportamientos caritativos y relaciones edificantes”. Servir a DIOS con la ayuda de los Santos Ángeles El Opus Angelorum se fundamenta en la prontitud incondicional para servir a DIOS con la ayuda de los Santos Ángeles y tiene como finalidad la renovación de la vida espiritual en la Iglesia ayudados por ellos en las así llamadas “direcciones (o dimensiones) fundamentales” de adoración, contemplación, expiación y misión (apostolado). 
La ayuda de los Ángeles y la unión de los hombres con ellos permiten que los hombres vivan mejor su fe y la puedan testimoniar con más fuerza y convicción. Efectivamente, los Santos Ángeles contemplan continuamente el rostro de DIOS (cf Mt 18, 10) y viven en constante adoración. De un modo particularmente eficaz los Ángeles pueden iluminar, por tanto, a aquellos que se abren conscientemente a su acción, los cuales son ayudados por ellos a contemplar, en la fe, los divinos misterios: al mismo DIOS y sus obras (theologia y oikonomia), a crecer así en el conocimiento y en el amor de DIOS, a permanecer en Su presencia y realizar una adoración particularmente reverente y amorosa, dedicándose a la mayor glorificación de DIOS. La adoración, especialmente, la adoración eucarística, ocupa por lo tanto el primer lugar en el Opus Angelorum. Del mismo modo que Nuestro Señor JESUCRISTO fue fortificado por el PADRE celestial a través de un Ángel para poder soportar la pasión redentora (cf. Lc 22, 43), así también los miembros del Opus Angelorum confían en la ayuda de los Santos Ángeles para seguir a CRISTO con caridad expiatoria para la santificación y salvación de las almas, especialmente por los sacerdotes. Por ello, en el Opus Angelorum también se tiene el ejercicio piadoso de la “Passio Domini”, es decir, un tiempo de oración semanal (el jueves por la noche y el viernes por la tarde), en el que los miembros se unen espiritualmente al Redentor en el misterio de Su pasión salvadora. CRISTO crucificado y resucitado es, de hecho, el centro de los hombres y de los Santos Ángeles. El objetivo del Opus Angelorum: La gloria de DIOS y la salvación de las almas Con la aprobación del Opus Ss. Angelorum, la Iglesia ha bendecido un movimiento que se caracteriza, es cierto, por una devoción peculiar a los Santos Ángeles, pero también y esencialmente – según las propias características de los Santos Ángeles – por una orientación absoluta hacia DIOS y su servicio, hacia CRISTO Redentor, la Cruz, la Eucaristía, para la gloria de DIOS y la salvación de las almas. En realidad, la consciencia viva de la presencia y de la misteriosa y potente ayuda de los Santos Ángeles, siervos y mensajeros divinos, es capaz de dar impulso a los fieles para que se dediquen con confianza a la primera y esencial misión de la Iglesia: la salvación de las almas para gloria de DIOS. (L‘Osservatore Romano, 19 de marzo de 2011)

Para alcanzar los grandes objetivos de la Obra de los Santos Ángeles, según las indicaciones de la Madre
Gabriela, debemos proponernos:
– vivir como nuestros Ángeles, constantemente en la presencia de DIOS,
– amar el silenciar, el escuchar y el obedecer a nuestros Ángeles de la Guarda,
– practicar la caridad activa y socorrer en cualquier necesidad
– ser siervos de la Reina del cielo, MARÍA,
– buscar nuestra fuerza en la Cruz y en el banquete diario del sacrificio del altar.
Seamos vigilantes, estemos listos, seamos amorosos, por causa de JESÚS, hasta las últimas consecuencias.



! Te deseamos muchas bendiciones y crecimiento unido (a) a tu Santo Ángel de la Guarda!

Oración de la mañana al Ángel de la Guarda
Mi gran y querido Santo Ángel,
esta mañana quiero saludarte lleno de amor.
Andarás conmigo,
rezarás conmigo
me ayudarás a tener ansia de DIOS,
harás que yo descubra en todas partes lo que es bueno
y me ayudarás a tener solamente buenos pensamientos y
también las palabras apropiadas.
Así el día será grande,
porque tú estás conmigo;
mi buen Ángel.
Amén.

 

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CF01 CAG

Cartas de formación - preparación a la CAG

CAG – Consagración al Ángel de la Guarda

1a etapa:

La Obra de los Santos Ángeles (Opus Angelorum – OA)
Querido(a) candidato(a) para la Consagración al Santo Ángel de la Guarda:
Con esta primera carta de formación, iniciamos el año de preparación para la Consagración pública al Santo Ángel de la Guarda. Durante este año de preparación, tú leerás una carta cada mes, y estas cartas de formación deberán ayudarte a entender y a conocer la importancia de la Consagración al Ángel de la Guarda, la espiritualidad de la Obra de los Santos Ángeles, así como su finalidad y, sus propios deberes y obligaciones. Te pedimos que leas la carta varias veces durante el mes, que la estudies, es decir, que la “profundices”, que cumplas las sugerencias indicadas, que contestes las preguntas, que reces y medites las oraciones, las lecturas bíblicas o los textos propuestos. De esta manera, se cumplirá un programa espiritual para cada mes, que deberá ayudarte a orientar tu vida espiritual a través de la espiritualidad de la Obra de los Santos Ángeles.

Primera carta de formación preparación a la CAG

El Opus Sanctorum Angelorum (Obra de los Santos Ángeles, OA) surgió en el año de 1949 en Innsbruck, Austria. El origen de este Movimiento se debe a la Sra. Gabriela Bitterlich, una sencilla madre de familia. Ella fue el instrumento humano en la fundación de esta Obra. La Madre Gabriela – como es llamada en el OA – nació el 1° de noviembre de 1896, en Viena, y se casó en 1919 con el Dr. Hans Bitterlich (†1961); de este matrimonio, nacieron tres hijos. Ya antes del inicio del OA, nuestro Señor la hizo participar de Su sufrimiento redentor, de manera que, cada jueves y viernes, ella experimentaba Su pasión.
Juntamente con el misterio de la Cruz y de la redención, así mismo, los Santos Ángeles y su misión en la obra de la salvación, entraron cada vez más a fondo en su vivencia espiritual. De este modo, se desarrolló cada vez más en la Madre Gabriela una clara consciencia de lo que el Señor quería: que los fieles veneraran más a los santos Ángeles, los invocaran y se abrieran a su poderoso auxilio.
Como cristiana auténtica, sin embargo, ella siempre dejó claro que se sometía, en todo, a la autoridad de la Iglesia. En aquellos años, la autoridad para ella era el obispo de Innsbruck, Don Paulus Rusch, con quien siempre mantuvo contacto. Al Movimiento del OA, nacido en 1949, se unieron fieles pertenecientes a todos los estados de vida. Y en 1950, Don Paulus Rusch aprobó los textos de la
Consagración al Ángel de la Guarda y de la Consagración a todos los Santos Ángeles. Cerca de diez años después, el 20 de abril de 1961, él formó la Cofradía de los Santos Ángeles de la Guarda en la Diócesis de Innsbruck, como la primera comunidad del OA reconocida por la Iglesia. Partiendo de este núcleo original,
siguió la fundación de todas las otras comunidades del OA. La Madre Gabriela murió el 4 de abril de 1978, en el Monasterio de St. Petersberg, Silz (Austria).
Desde 1965, con el consentimiento de las autoridades eclesiásticas competentes, se abrieron casas y secretariados en algunas diócesis de lengua alemana – más tarde, también en Portugal y fuera de Europa – donde se vivía una vida comunitaria según los consejos evangélicos. Luego surgieron otros grupos y comunidades que fueron canónicamente fundados en varias diócesis, como: Uniones Sacerdotales (desde
1968), los Hermanos-de-la-Cruz (en 1969; era un grupo de hombres en el OA, activos en la Iglesia), la
Comunidad de las Familias (1970) y una Obra Auxiliar (1972). Desde el inicio, la dirección del OA estuvo a
cargo de sacerdotes que anhelaban fundar un instituto religioso como centro de toda la Obra. Esta intención fue, finalmente, realizada con la restauración de la Orden de los Canónigos Regulares de la Santa Cruz 
(Decreto de la Congregación para los Religiosos del 29 de mayo de 1979).
Desde 1977, los escritos de la Madre Gabriela pasaron a ser examinados por la Congregación para
la Doctrina da Fe, en Roma. Este examen terminó con el Decreto “Litteras diei” del 6 de junio de 1992, el
cual restringió el uso de sus escritos, decretando que los miembros del OA, al promover la veneración de
los Santos Ángeles, no debían basarse en las revelaciones privadas de la Madre Gabriela, sino únicamente
en la doctrina de la Iglesia, enraizada en la Palabra de DIOS, en los Santos Padres y Doctores de la Iglesia.
El OA aceptó las directrices de la Madre Iglesia, con humilde obediencia, y las puso en práctica. Por eso, el
7 de noviembre de 2008, la Santa Sede concedió la aprobación de los Estatutos Generales del OA. En una
carta circular del día 2 de octubre de 2010, la Congregación para la Doctrina de la Fe envió un comunicado
a los obispos respecto al desarrollo positivo del OA, haciendo la siguiente declaración conclusiva:
“Tal como se presenta hoy, el Opus Angelorum es, por lo tanto, una asociación pública de la Iglesia, en armonía con la doctrina tradicional y las normas de la suprema autoridad de la Iglesia. Ella difunde entre los fieles la devoción a los santos Ángeles, exhorta a rezar por los sacerdotes y promueve el amor por la Pasión de Cristo y su unión a ella. No existe, por tanto, ningún obstáculo de orden doctrinal o disciplinar que impida a los Ordinarios locales acoger en sus diócesis tal asociación y favorecer su crecimiento”.

Tareas para este mes:

  1. Durante este mes, lee y medita, en la Sagrada Escritura, el Libro de Tobías.
  2. Reza diariamente la “Oración al Ángel de la Guarda en la Obra de los Santos Ángeles” (que está aquí arriba) o la «Promesa al Ángel de la Guarda».
  3. Te proponemos que durante este año de preparación tengas una especie de diario, donde puedas
    escribir preguntas en relación a las cartas de formación, así como las respuestas a las preguntas de
    comprensión, o también los frutos de su reflexión personal (este cuaderno es solamente para ti, no
    necesita ser enviado para el sacerdote que te acompaña o para el Secretariado OA).

Los Estatutos del OA:

 1. Nombre y origen de la Obra de los Santos Ángeles :

La OBRA DE LOS SANTOS ÁNGELES (OPUS SANCTORUM ANGELORUM, abrev.: OA) nació el Domingo “in albis”1 del año 1949 – actualmente, la fiesta de la Divina Misericordia – en Innsbruck, Austria. Es un don de la gracia del DIOS UNO y TRINO a la Iglesia a través de nuestro Señor JESUCRISTO, por la intercesión de la Virgen MARÍA, Madre de DIOS, la Reina de los Ángeles y la Madre de todos los hombres (cf. LG 69), para el fortalecimiento de la Santa Iglesia, para el apoyo del estado sacerdotal y para la salvación de las almas con la ayuda de los Santos Ángeles. El Movimiento naciente fue supervisado desde el año 1951 por el Ordinario competente, el Obispo Don Paulus Rusch, y después de 1961, se difundió en todo el mundo.

El patrono de la Obra es el santo Apóstol Andrés; San José, el silencioso siervo de DIOS, guiado por los Santos Ángeles, y Cabeza de la Sagrada Familia, es venerado como “Padre de Familia” en el OA.
La Obra de los Santos Ángeles nació en respuesta a los signos de los tiempos, para incorporar la ayuda de los Santos Ángeles en los conflictos espirituales que se están dando, por ejemplo, en el ateísmo, secularismo y materialismo, en la disminución de la fe hasta la “apostasía silenciosa”, en el debilitamiento del sentido del pecado, en la “transgresión de la ley de DIOS” (Mt 24,12) en muchos sectores de la vida, como, proféticamente, lo percibieron y demostraron los Papas y Pastores de la Iglesia desde Pío XII y, en
particular, el Papa San Juan Pablo II.

Cada vez es más necesaria la ayuda de los Santos Ángeles para la Iglesia y para la humanidad en las cuales, “el misterio de la iniquidad está en acción” (2 Ts 2,7). Esta ayuda ya la invocó el Papa León XIII en la sabia previsión de la oración al Santo Arcángel Miguel, el “Príncipe de los ejércitos celestiales” (cf. Dn 10,13.21; 12,1; Ap 12,7), su necesidad fue confirmada por el Papa San Juan Pablo II en vista de los desafíos contemporáneos.

Los Santos Ángeles, siervos, juntamente con aquellos “que tienen el testimonio de JESÚS” (Ap 19,10), ayudan a los hombres a conservar la fe en nuestro Señor JESUCRISTO (cf. Lc 18,8) y el amor a DIOS (Mt 24,12), la clarividencia y el discernimiento en medio de la confusión espiritual (cf. Mt 7,15-20; 1 Tm 4,1-2; 2 Pd 2,1-3; 1 Jn 4,1-6), a identificar al autor de todo el mal (cf. Jn 8,44; 2 Co 11,14) y a resistir a sus tentaciones (cf. Ap 12,17).

 

2. La Naturaleza y el Significado del OA:

La naturaleza de la Obra de los Santos Ángeles consiste en una estrecha colaboración entre los

Santos Ángeles, unidos a DIOS, y los hombres redimidos, tendiendo a DIOS, con el sentido y la finalidad de:

  • Un creciente conocimiento de DIOS y amor a DIOS;
  • Una poderosa glorificación de DIOS;
  • Un empeño común por la edificación y consolidación del Reino de DIOS en la tierra.

El OA se entiende, así mismo, como una comunidad de combate con los Santos Ángeles bajo el
manto protector de MARÍA, la Reina del Universo y la Madre de los hombres, para:

  • El fortalecimiento de la Santa Iglesia;
  • El apoyo a los sacerdotes y a los consagrados.
  • La repatriación (santificación y consumación en DIOS) de toda la creación.

El OA debe ser, ante todo, apoyo para los sacerdotes y, con eso, apoyo para la Santa Iglesia en:

  • El esfuerzo por la consolidación del conocimiento de DIOS;
  • El fortalecimiento de la fe y de la fidelidad;
  • El esfuerzo por un sacerdocio fuerte, puro y santo, para que el Señor dé a Su Iglesia un nuevo
    Pentecostés (Papa San Juan XXIII), una nueva infusión del ESPÍRITU SANTO en un pueblo de DIOS
    listo y fiel.

3. Forma jurídica eclesiástica:

El OA es una Asociación pública de la Iglesia Católica con personalidad jurídica conforme el can 313
y promueve, en nombre de la Iglesia, la doctrina y la devoción a los Santos Ángeles (can 301, § 1). Sus
Estatutos fueron aprobados por la Santa Sede el día 07 de noviembre de 2008, conforme el can. 314.
De acuerdo con el can. 677, § 2, el OA está unido a la Orden de los Canónigos Regulares de la Santa
Cruz (abrev.: Orden de la Santa Cruz), es dirigida por esta Orden en los términos del can. 303 y colabora
con ella en todos los campos de su apostolado.

Espíritu y Estructura interior

El OA está construido sobre la prontitud, sin reservas, para servir a DIOS con la ayuda de los Santos
Ángeles. Se basa en la siguiente estructura espiritual:

  • En un conocimiento sobre lo que es el Ángel, lo que hace y lo que quiere, pero también lo que es el
    diablo, lo que hace y lo que quiere;
  • En una unión consciente y voluntaria del hombre con los Santos Ángeles, para esforzarse y
    preparase, en comunión con ellos, para la llegada del Reino de DIOS;
  • En ser conducido a la entrega a DIOS, a la expiación, especialmente por los sacerdotes.
    La finalidad del OA es la renovación de la vida espiritual en la Iglesia, con el auxilio de los Santos
    Ángeles, en las direcciones fundamentales de adoración (adoratio), contemplación (contemplatio), expiación
    (expiatio) y misión (missio), que son vividas y realizadas en todas las secciones de la Obra.

Deberes generales de la Obra

  • El primer deber de un miembro del OA es, ser un cristiano activo dentro de la Santa Iglesia. Sobre
    esto se basan los deberes fundamentales de la Obra
  • El gran amor a la oración, a la adoración y al contacto íntimo con DIOS;

  • El amor a la Palabra de DIOS, a la meditación, al silencio, a la contemplación y a poner en práctica
    este amor silencioso, meditativo y contemplativo;
  • El amor a la cruz, la alegre prontitud para el sacrificio, la voluntad de expiar, especialmente por los
    sacerdotes; el amor a la obediencia, a ser enviado, incluso, al sacrificio como el Señor.

Actitud fundamental de la Reverencia

La primera cosa que los Santos Ángeles enseñan al hombre es la profunda reverencia delante de DIOS (cf. Ex 3,2-5; Is 6,1-7; Ap 4,8-11; 5,8; 19,10) y de todo lo que se refiere o pertenece a DIOS (Zc 3,2; 2Pd 2,11).  El temor de DIOS es la condición fundamental para toda actitud correcta delante de DIOS, para toda edificación, todo crecimiento. Preserva de la disminución de la verdad sobre DIOS, sobre Su Palabra y sobre las cosas eternas. La reverencia es el ancla firme para el amor y la obediencia.

Del temor de DIOS proviene la reverencia: delante de la Santa Madre Iglesia; delante de cada sacerdote; delante de todo lo que está consagrado a DIOS, ya sean personas o cosas; pero también delante de los superiores, de los semejantes, de los ancianos, enfermos y desamparados.

Amor como primer deber en la Comunidad.

En las comunidades y en los grupos del OA, el amor vivido a DIOS y al prójimo es condición fundamental. La paz del corazón y la paz de la comunidad deben ser conquistadas y vividas diariamente. De la Santísima Eucaristía, los miembros sacan el amor en todas sus formas de comprensión y bondad, alegríay mansedumbre, prontitud para el sacrificio y fortaleza para la superación y fidelidad.

Envidia y celos (cf. Stgo 4,14-16), desconfianza y antipatía, falta de caridad y de respecto no puedenser toleradas en ninguna comunidad (cf. Ef 4,26-32).

Pertenencia al OA

La Consagración al Santo Ángel de la Guarda, que es hecha después de una adecuada preparación, fundamenta toda pertenencia a la Obra.

Recepción

La recepción en el OA se hace con la Consagración al Ángel de la Guarda, que es recibida por el sacerdote competente del OA o de la Orden de la Santa Cruz, después de una prueba y comprobación de que el candidato es apto para hacerla.

Observación final
El Papa Benedicto XVI escribió a los participantes del Segundo Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales y de las Nuevas Comunidades, el 22 de mayo de 2006: “Los Movimientos eclesiales y las nuevas Comunidades son hoy un signo luminoso de la belleza de CRISTO y de la Iglesia, su Esposa. Ustedes pertenecen a la estructura viva de la Iglesia”. Estas palabras del Santo Padre valen  también para la Obra de los Santos Ángeles, sus miembros y amigos. Agradezcamos al Señor por el don del OA y esforcémonos en este
año de preparación para la Consagración al Santo Ángel de la Guarda, para asimilar y vivir cada vez más la espiritualidad de esta Obra.

 

ORACION AL ANGEL DE LA GUARDA EN LA OBRA DE LOS SANTOS ANGELES

Santo Ángel del Señor, mi celoso protector, pues a ti me confió la piedad divina, hoy y siempre gobiérname,
guíame, guárdame e ilumíname. Yo te doy mi mano y prometo de corazón que me dejo guiar por ti con
docilidad para, en el Cielo, alcanzar la eterna felicidad.

 Amén.

 

 

! Te deseamos muchas bendiciones y crecimiento unido (a) a tu Santo Ángel de la Guarda!